Preocupado un poco por la inminente llegada del frio, empecé a considerar la compra de un treadmill. La verdad es que salir a trotar, estando la temperatura afuera en los 40's F por la mañana (5's C), me estaba complicando mi rutina de ejercicios. Me fui a Sears a averiguar uno y el más barato costaba $399 Dólares, y el que más me gustó costaba $1.999 Dólares ¡Venía con televisor incluído!. A regañadientes decidí que en vez de gastarme $400 dólares con la VISA, me iba a comprar ropa de invierno para trotar. No estaba muy feliz, pero no tenía otra opción.
Al dia siguiente la temperatura en la mañana subió a 58F (14C), perfecto para ir a trotar sin ropa especial. Cuando salí de la casa temprano en la mañana, ahí estaba. Mi vecino, el que tiene dos Lincoln Navigators y dos Cadillac Escalades, había puesto al frente de su casa un treadmill con un letrero que decía ¡"FREE"! Miré a un lado y al otro, y no vi a nadie alrededor. Temiendo que alguien me mirara, abrí la puerta de mi garaje lo más rápido que pude y arrastré con todas mis fuerzas mi tesoro encontrado. El ruido que hice fue terrible, sentía que había despertado a todos los vecinos y que todos se asomaban por sus ventanas y me veían arrastrando al pequeño monstruo. Una vez adentro cerré la puerta del garaje y me dediqué a contemplar mi regalo del cielo: ¡Tenía televisor incluido! ¡No podía darle crédito a mis ojos! Lo conecté, me trepé enseguida , presioné el botón de auto-programming y empezé a trotar!!! prendí el televisor y voilá! apareció ante mis sorprendidos ojos History Channel! Con todo el ruido que hice mi esposa apareció soñolienta en el garaje y su saludo de buenos días fue: ¡¿Qué es la bulla que estás haciendo?! ¡¿Qué es lo que pasa?!, y lo único que le dije señalando mi tesoro fue: ¡Mira lo que me encontré!. ¿Encontré? me respondió. Si, le dije, y le mostré el letrero que decía "FREE". El vecino de al lado lo estaba regalando continué. ¿Cuál? me dijo, ¿El que se acaba de hacer cirugía plastica?, El mismo, le respondí. Mi esposa miró mi treadmill de arriba a abajo y se fue diciendo: Algo malo debe tener. ¡Ya lo probé!, le grité mientras se iba. ¡Y está bueno! Ese día troté por 30 minutos mientras conocía todas las características de mi treadmill: me daba distancia recorrida, calorías quemadas, tenía cronómetro, ¡estaba feliz!
Empecé a usar mi treadmill todos los días, me preocupaba un poco que, entre el sitio en que mi vecino dejó el treadmill en el frente de su casa, y mi garaje quedaron dos lineas blancas en el cemento como resultado de la arrastrada de mi tesoro. Esos primeros días hice todo lo posible para no coincidir con mi vecino en la calle. No quería ni imaginarme que me preguntara algo acerca de esas lineas blancas. Pasaron los días y la lluvia y el sol empezaron a borrar las lineas que señalaban a donde había ido a parar su treadmill y empezé a olvidarme de las lineas acusadoras. Sin embargo hace 3 días ocurrió algo inesperado: ¡estando trotando el treadmill se paró de súbito!, ¡sin mas ni mas!. me fuí de bruces y mi nariz estuvo a milimetros de haberle pegado al televisor. Cuando me recuperé del susto revisé todo y no había ninguna razón para lo que había ocurrido. Lo apagué, lo prendí otra vez y empezó a funcionar normalmente. Decidí no usarlo más ese día. Le comenté a mi esposa lo sucedido, y lo único que me dijo fue: ¡O sea que Don Randy no se hizo ninguna cirugía plastica en la nariz!... ¡Fue que se la quebró con tu treadmill!
He seguido usando mi treamill, pero ahora para trotar uso la careta de catcher de baseball que me traje de Colombia.
¿Botar mi treadmill? ¡Ni Loco!
